miércoles, 11 de mayo de 2011

LA REGIÓN
¡QUÉ EMOCIÓN!
Moncho Conde-Corbal
Bueno, estaba el otro día a la hora de la pegada de cartel con unos amigos y ciudadanos disconformes que, sentados en un Benito (dícese de esos bancos nuevos de forjado sitos en el Paseo ourensano pero catalanes de hechos en Barcelona), dábamos testimonio público de que frente a los votos que reclaman todos los partidos con sus listas cerradas existimos otros seres humanos ordinarios, que como especímenes diferentes proclamamos para la vida política listas abiertas y una reforma electoral a fondo del sistema, que incluya también referéndum populares. Ciertamente se trataba de unos utópicos, que citaré solo con sus nombres propios, simplemente por y para la hemeroteca del siglo que viene, por si las moscas de la reivindicación cuando ya no es ninguna mierda esta propuesta: allí estuvieron, Carlos, Alberto, Jacinto, Guillermo, Juan, Ignacio y el que da testimonio de lo visto; siete hombres sin siete hermanas ni novias.

Pero la emoción no viene de lo anterior, que también, sino de media hora después, porque acabada la representación teatral ya pudimos mezclarnos todos los participantes. Así, mientras estaba saludando en un corro al hombre que en listas abiertas precisamente saldría alcalde por mayoría absoluta, Xosé Manuel Domínguez, apareció Marta Arribas para saludar a Luis Rivera; y, aprovechando la cercanía, por fin, le pude preguntar si le molesta o no que la piropee en esta sección por su aspecto lucido y buena figura. Me respondió que no, y ese 'No' resultó un 'Sí' de emoción por lo positivo de 'pelillos a la mar' con aquél incidente que tuvimos aquí mismo, en esta sección, (y ahora que no me ve, les confesaré que lo intuía, pero mucho mejor ratificarlo por ella misma).

Lo más curioso es que al cabo de unos minutos y ya en retirada para casa, en un banco (no de Benito ni forjado en Barcelona) se encontraban sentadas dos que por su temperamento podrían ser protagonistas de la canción 'Las chicas son guerreras', dos mujeres que hicieron terna del mismo affaire que comenté con la anterior, aquél de feminismo y/o mujeres atractivas. Como dos grandes hermanas (lo digo por el letrero de neón que parece coronarlas y casi el de GH) parecían dos cuerpos cansados tras una pelea de mitin con una pegada que aparentemente las dejó exhaustas, y últimas de tal contienda; al cabo de un pequeño rato se acercó José Ramón Carballo y también un tipo maravilloso como Víctor, desplazado desde Santiago por el aparato del PSOE, que siempre que nos vemos nos saludamos con sincero abrazo, fuerte y antiguo de nuestros tiempos jóvenes en que ya éramos amigos. En tan buen clima, fumamos la pipa de la paz, y a buen seguro que el humo compartido nos colocó como es debido, ¡bien!, aunque aún hubo alguna discrepancia por si el asunto ¡qué bien te vino!, o ¡qué bien os vino a vosotras! Y Laura creyéndome aún además un intruso, que ahora ya no, ahora ya sabe que siempre fui monje antes que fraile, antes periodista que empresario, aunque no lo pareciera. Noche emocionante, pues, porque entre estas mujeres y yo ya no hay sitio para la peor interpretación.

Desde Trasalba a LuÍntra

El sábado fue un mismo día con dos asuntos en un plano cartesiano donde el punto de abcisa espacial es Ourense y la ordenada de tiempo es el mediodía. Porque por la mañana, Trasalba y su Xornada de Psiquiatría y Literatura, reuniendo a gentes interesadas en ambas disciplinas, y que preguntado señor Crego (los cregos, ya saben, suelen saberlo todo) no recuerda pese a organizarlas cuál fue el motivo exacto de su comienzo, o sea eso de unir el estudio y tratamiento de las patologías de la mente con la literatura, aunque, es verdad, que nada como la literatura para mentes calenturientas y dignas de ser estudiadas. Tal vez fuera ese el argumento de organizarlas; o no (carajo, ya me parezco a Rajoy). Pero el caso es que ya van por la veinte edición y por allí pasaron grandes escritores, como Manuel Rivas, Chesi, Alfredo Conde, Carlos Casares y un montón de ellos, y los que seguirán pasando. Este año, además de por el interés del valor intrínseco de las mismas Xornadas, personalmente me interesé por éstas al hablarme de ellas organizadora Alcira Cibeira a quien le tengo estima a pesar de lo poco que la conozco, pues me parece inquieta profesional, cultural y entusiasta discípula del crego del que les hablaba antes. Ya por la tarde, Luíntra, donde nació Manuel R. de la Fuente, y donde una misa nos recordaría que el pasado día cuatro fue cabo de año, pues pasó ya uno de su despedida; hay que ver cómo pasa el tiempo, que parece que fue ayer cuando aún sucedió el luctuoso suceso que nos arrebató a tan preciado amigo. Una pena que aún no se ha borrado de mi recuerdo, y un recuerdo que escribo claro, querido Manuel.

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